Tercer Ciclo (quinto y sexto grado)

CARACTERIZACIÓN DEL TERCER CICLO:

El quinto y sexto grado se caracteriza por la búsqueda de la autonomía motriz del alumno, lo anterior se logra a partir de la conciencia del esquema corporal, la imagen y la identificación de la identidad corporal, con ello el tono muscular se aprende a controlar y favorece la ejecución de sus habilidades y destrezas motrices. Los patrones básicos de movimiento se han transformado hasta llegar a las destrezas motrices, con lo cual se inicia un acercamiento significativo a la preparación deportiva y por consiguiente al deporte educativo.

La conciencia corporal permite que el alumno identifique los saberes aprendidos con relación a la limpieza, el cuidado del cuerpo, la alimentación adecuada y, sobre todo, propicia un hábito en la realización de actividades físicas para fomentar una vida saludable.

Las capacidades físico motrices se ven favorecidas por el desarrollo corporal y motriz que el alumno presenta en esta etapa de su vida, marcando el ingreso a la pubertad y los cambios que ello implica. Es capaz de identificar sus diferencias no sólo físicas sino afectivas y, con ello, sus posibilidades de relacionarse mejor con sus compañeros se ven favorecidas significativamente.

También, está preparado para organizar estrategias de juego, de anticiparse a las situaciones que se dan en la cooperación-oposición y responder a nuevas manifestaciones motoras durante el juego. Su capacidad de abstracción le garantiza comprender la lógica de lo que juega, ya sea reglas, juegos modificados y cooperativos, y proponer cambios a su estructura, ya sea con respecto al espacio, implemento o compañero. Así como la práctica de juegos adaptados o alternativos.

Con relación a sus capacidades perceptivas, su coordinación fina se ve favorecida por actividades rítmicas y expresivas, en donde deben realizar analogías a través de movimientos creativos como el control de su motricidad, ahí la acción creativa se manifiesta con la puesta en marcha de una composición rítmica y motriz donde se privilegia la libertad y las habilidades en el manejo de objetos y propuestas innovadoras. El conocimiento del medio y de sus compañeros permite que el alumno organice actividades en donde demuestre su capacidad para planear actividades

y de sus habilidades y destrezas construidas en las competencias educativas que la sesión le brindó en la escuela primaria y, con ello, estructure de una mejor manera su tiempo libre.

La educación para la salud se presenta como la oportunidad de que el alumno reflexione sobre la importancia de cuidar su cuerpo, conociéndolo, educándolo pero, sobre todo, reconocer que ese cuerpo es el único con el que nace y será su obligación cuidarlo.

La educación en valores lleva necesariamente a la promoción de tipo moral y de competencia: respeto, valentía y responsabilidad.

El respeto es la conjunción de dos formas de reconocimiento:

a) el otro como persona total y particular.

b) en el otro, de la totalidad humana.

El respeto es, necesariamente, el respeto a todos y a cada uno (Yuren, T.). La valentía se presenta como un valor universal que nos enseña a defender aquello que vale la pena, a dominar los miedos y a sobreponerse a la adversidad.

El último valor que se debe mostrar en la escuela primaria es el de la responsabilidad, es el poder que yo tengo de causar un daño o beneficio de aquello que se halla en el campo de mi acción. Significa que puedo responder por mis acciones y solamente se entiende en el sentido de interpretar la libertad como respetar o no respetar aquello que es valioso.

Propósito del tercer ciclo:

En quinto y sexto grado de la escuela primaria, el alumno está preparado para transmitir ideas, puntos de vista e inferencias que le permiten, mediante su expresión corporal, proponer a sus compañeros diferentes formas de organización, y experimentarlas de manera creativa utilizando para ello el ritmo (en sus tres tipos: interno, externo y musical), juegos modificados y todas aquellas actividades donde convive no sólo en su contexto escolar sino social.

Esta característica orienta la puesta en marcha, al interior de la escuela, de eventos recreativos, sociales y deportivos, interactuando con sus compañeros de grados inferiores; por ello, se pretende que la educación física escolar se pueda utilizar como forma de vida permanente ejerciendo valores, actitudes, habilidades, destrezas y, por supuesto, competencias educativas aplicadas en su cotidianidad.

Segundo Ciclo (tercero y cuarto grado)

CARACTERIZACIÓN DEL SEGUNDO CICLO:

El tercer y cuarto grado de la educación primaria se caracteriza por construir en el alumno la disponibilidad para participar en las actividades que se desarrollen durante las sesiones, lo cual implica la elaboración progresiva de conceptos, procedimientos y actitudes inherentes a la utilización del cuerpo y sus capacidades. Al incidir en el desarrollo de las capacidades perceptivo motrices, refiriéndose a la temporalidad, espacialidad y corporalidad.

Desarrollar una fase de rendimiento motor, con movimientos económicos y conscientes, permitirá mejorar sus capacidades físico motrices, como la fuerza, velocidad, resistencia y flexibilidad. Esto se logrará utilizando diversas estrategias didácticas, entre ellas, los juegos cooperativos, modificados, tradicionales, autóctonos, las formas jugadas y sobre todo los juegos de reglas. Es decir, pasamos de las actividades sensoriales al símbolo y a la regla en la construcción del trabajo colaborativo. Se trata de hacer que el alumno identifique situaciones de juego, en las que a partir de la observación y vivencia, comprenda su lógica, realice ajustes posturales, afiance su respiración, valore su desempeño, pero sobre todo mejore significativamente su competencia motriz.

La conciencia de lo que constituye su corporeidad le hace independizar sus segmentos corporales, utilizarlos racionalmente en el manejo del espacio y sus condiciones para desafiar pruebas, construir retos motrices y sugerir mejoras a los juegos que ellos mismos proponen.

Realizar actividades individuales y colectivas posibilita la comprensión del valor social como forma de convivencia; entender que los valores de este tipo se consolidan con la igualdad, paz, equidad, inclusión, solidaridad, tolerancia y el diálogo, será tarea prioritaria de la educación en valores.

La igualdad es una idea relacional. Su implementación depende de la posibilidad de hacer comparaciones entre los individuos, para que los criterios de convivencia sean establecidos desde el inicio de las actividades, y de este modo saber que si bien los seres humanos somos distintos, el trato que debemos recibir debe ser el mismo, tanto por el docente como de los mismos compañeros.

Cuando decimos educar para la equidad, nos referimos a un valor de connotación social que se deriva de lo entendido también como igualdad. Se trata de la constante búsqueda de la justicia social, la que asegura a todas las personas condiciones de vida y de trabajo digno e igualitario, sin hacer diferencias entre unos y otros a partir de la condición social, sexual o de género, entre otras. La equidad promueve la valoración de las personas sin importar las diferencias culturales, sociales o de género que presenten entre sí.

Al emplear estrategias didácticas en donde todos los alumnos participen, estamos enseñando la inclusión, esto significa la integración total e incondicional, la cual se basa en el principio de que cada individuo tiene derecho a participar plenamente en sociedad. Es un proceso educativo en el cual se incluyen a todos los alumnos con necesidades educativas especiales en la misma sesión.

Incluir a los alumnos con necesidades educativas especiales implica además de reconocerlos como personas, ser solidario; es decir, unirse circunstancialmente a la causa de otros, es ayudar, colaborar o cooperar con las demás personas para conseguir un fin común.

Es un valor necesario para acondicionar la existencia humana. Finalmente, la tolerancia y el diálogo se construyen en paralelo. La tolerancia, de acuerdo con la UNESCO, es la capacidad de vivir y dejar vivir mejor a los demás, la capacidad de tener sus propias convicciones aceptando que los otros tengan las suyas, la capacidad de gozar de sus derechos y libertades sin vulnerar los del prójimo. Un buen diálogo respeta a quien habla, utiliza siempre un tono adecuado, no hablan todos a la vez, se debe saber escuchar antes de responder, se debe pensar en lo que dicen los otros y, sobre todo, admitir las opiniones ajenas. Requiere de empatía, ponerse en el lugar del otro.

Este tercer grado de educación primaria representa un cambio significativo en los alumnos sobre lo que no podían y ahora son capaces de hacer, lo que no querían y ahora están convencidos de su importancia y lo que no entendían, pero esta vez son capaces de comprender y proponer nuevas formas de hacer las cosas. Son más curiosos, por lo tanto, esa característica debe ser aprovechada por el docente para proponer actividades novedosas y creativas. En relación con la educación para la salud, debemos sugerir actividades para el aprovechamiento racional del tiempo libre y la importancia del ejercicio físico, así como de la dieta necesaria para mejorar sus capacidades físicas y motrices.

PROPÓSITO PARA EL SEGUNDO CICLO 

El tercer y cuarto grado de educación primaria la Educación Física orienta sus competencias hacia la manifestación expresiva del movimiento, la organización temporal y el manejo creativo de patrones básicos, traducidos en acciones complejas de juego, ritmo y gesto motor.

A lo largo de los cinco bloques de contenido del programa se podrán identificar los tipos de ritmo: interno, externo y musical, así como el manejo adecuado de la expresión corporal, sincronizando y variando las velocidades a las que el alumno es capaz de moverse e interactuar con los demás a través de juegos de reglas, formas jugadas, composiciones rítmicas y otras estrategias didácticas con las cuales la competencia motriz se verá favorecida al estimularla y respetar el desarrollo motor de los alumnos.

Primer Ciclo (primer y segundo grado)

CARACTERIZACIÓN DEL PRIMER CICLO

El principal objetivo del primer  y segundo grado de la educación primaria es lograr que el alumno adquiera una clara conciencia de sí mismo, para ello debe construir su esquema e imagen corporales, desarrollar plenamente sus capacidades perceptivo motrices, incorporar sus patrones básicos de movimiento a situaciones en las que pueda establecer la relación entre pensamiento y acción motriz. Además, el manejo de sensaciones, mediante actividades y estrategias didácticas en las cuales debe involucrar los sentidos para ajustar sus desempeños motores a situaciones dinámicas, deberá ser atendido de igual manera por el docente.

El reconocimiento de las percepciones constituye la base para entender acciones y situaciones en las que el análisis e inferencias sobre la forma, tamaño, tipos de movimiento, información visual y motora que le rodea permiten al alumno hacer ajustes posturales más adecuados ante cualquier circunstancia de la vida cotidiana que se le presente. Mostrar de una manera muy dinámica estos ajustes permite que, a través de la expresión corporal, el alumno encuentre sentido a las estrategias presentadas; el ritmo, la comunicación, el control respiratorio, así como tónico-postural y sobre todo la apropiación del símbolo, la cual se desarrolla a partir del juego, la fantasía, la imaginación y la creatividad. Todo esto propicia un adecuado manejo de la comunicación por medio del lenguaje oral, escrito y corporal; en donde la exteriorización de emociones, sentimientos y pensamientos adquiere mayor significado en las diferentes relaciones que entabla en su vida. Construir su competencia motriz en este primer ciclo permitirá que el alumno adquiera de manera más sencilla el manejo y control de sus habilidades en los siguientes ciclos escolares, para ello se deben buscar acciones que ayuden a desarrollar patrones básicos, como marcha, carrera, saltos, giros y lanzamientos de elaboración simple, entre otros. Construir su lateralidad, el equilibrio, coordinación, así como las nociones básicas de la ubicación espacio-temporal, como arriba, abajo, cerca, lejos, delante, detrás, etcétera, constituirá la base para controlar su motricidad para la acción creativa. Asimismo, hacer que el alumno identifique: “¿quién soy?” y sobre todo “¿qué represento?”, permite acceder a la conformación de valores a través de la sesión de Educación Física y de su puesta en marcha. Por tanto, educar en valores implica, necesariamente, educar en la dignidad. Comprender que la persona es digna en sí misma, digna de respeto y cariño, digna de comprensión y exigencia.

Los valores se caracterizan por tener múltiples usos:

• Son proyectos globales de existencia (individual y social) que se instrumentalizan en el comportamiento individual a través de la vivencia de las actividades y del cumplimiento consciente de normas.

• Son ideales abstractos que representan las creencias de una persona sobre los modelos e ideales de conducta y sobre los fines últimos.

• Son creencias duraderas en las que un tipo específico de conducta o estado final de existencia es personal o socialmente preferible a otro. Un sistema de valores es una organización de creencias (Soler Prat).

En este primer ciclo debemos mostrar una serie de valores personales que se identifiquen con su accionar cotidiano dentro de la escuela, entre ellos la voluntad, la libertad, la felicidad y la amistad. Si el docente muestra y aplica de manera seria y decidida a alumnos los valores mencionados será más sencillo incorporar a lo largo de los seis años de la educación básica los de tipo social, los morales y finalmente los de competencia.

Por tanto, entendemos a la voluntad como la capacidad que nos mueve a hacer cosas de manera intencionada, por encima de las dificultades, los contratiempos y el propio estado de ánimo.

En cuanto a la libertad se considera como la facultad que tiene una persona de realizar algo por sí misma, por iniciativa propia. La libertad está en relación con la autodeterminación, teniendo limitaciones de carácter ético. La libertad es una condición existencial y en el proceso de socialización cada persona desarrolla su propia individualidad y libertad.

Posiblemente el valor más utilizado en estas edades sea el de la amistad, que es el afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. La amistad genera experiencias emocionales positivas y éstas son fuentes de motivación básicas en el dominio del placer, en el logro de la competencia y en el establecimiento de vínculos sociales.

No obstante, a esta edad los alumnos no tienen conciencia clara de la existencia de valores; éstos los ubican en el contexto de las actitudes, que representan disposiciones estables empleadas al evaluar pensamientos, sentimientos, o acciones y que orientan, de forma coherente, la actuación ante personas, objetos y situaciones. Hay en las actitudes –como con los valores– una implicación directa de componentes cognitivos, afectivos y de comportamiento. Como los valores, las actitudes son educables, y como los valores, tienen cierta estabilidad.

Sin embargo, están más ligadas a la acción. La influencia de las actitudes sobre los comportamientos es determinante y más explícita que la que ejercen los valores.

Los valores son más estables y centrales; las actitudes son más dinámicas, más funcionales y operativas. Los valores representan, en suma, una meta, un horizonte hacia donde caminar; las actitudes constituyen los senderos que llevan hacia ese horizonte (Ruiz Omeñaca, 2004).

Finalmente, en este ciclo se atienden de igual manera los primeros aspectos de la educación para la salud, dando ejemplos sencillos de limpieza e higiene del cuerpo, propiciar el acercamiento con los padres de familia para hacer que los alumnos mejoren su dieta diaria, con el consumo de alimentos nutritivos en lugar de los denominados “chatarra”. Educar para la salud implica también estimular una adecuada postura al caminar, sentarse, correr y realizar acciones en las que la respiración y la relajación sean tomadas en cuenta por parte del docente.

Para concluir esta primera caracterización es necesario mencionar que cada alumno tiene derechos en la sesión de Educación Física y éstos los podemos identificar en la Declaración Mundial de los Derechos de los Niños. En función de la clase de Educación Física estos derechos han sido adaptados de la siguiente forma:

  • Recibir educación
  • Ser respetado
  • Ser incluido
  • Ser escuchado
  • Jugar
  • Ser amado y comprendido
  • No ser maltratado o castigado
  • Tomar sus propias decisiones
  • No sufrir cualquier tipo de vejaciones
  • No ser discriminado

La escuela primaria debe ser un espacio de convivencia único e irrepetible en la vida de los niños, por lo tanto debe atender permanentemente estos y otros derechos, que por el hecho de ser alumnos de una escuela pública y por ser niños tienen los estudiantes.

PROPÓSITO DEL PRIMER CICLO

Este primer  y segundo grado de la educación primaria representa, en cuanto a la educación física, la posibilidad de refrendar aquellos saberes elaborados en la educación preescolar a través de la vivencia del cuerpo y sus posibilidades de ejecución. Al compartir experiencias e identificar las condiciones con las cuales los alumnos pueden explorar y reconocer de mejor manera sus habilidades y participar en diversas actividades lúdicas, agonísticas y sobre todo creativas, se consolidan las competencias que han construido en el nivel educativo anterior.

Por tanto, a lo largo de los cinco bloques de contenido del programa se podrán establecer distintos niveles de apropiación, tanto de su esquema corporal como de su propia imagen y control de los patrones más simples de movimiento.

La coordinación, el equilibrio, la orientación y lateralidad serán las capacidades perceptivas motrices que se enfaticen en este primer ciclo.